SOMOS CUERPO ALMA Y ESPIRITU

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Nuestra naturaleza es humana y espiritual y no podemos solamente cuidar nuestro CUERPO físico por medio de la actividad física y la alimentación, también es fundamental cuidarnos en ALMA Y ESPÍRITU. ¿Y COMO SE LOGRA ESTO? Antes de explicarlo detalladamente es preciso en que se diferencian cada uno de estos componentes.

CUERPO: Se refiere al organismo humano al cuerpo físico, lo tangible, lo visible. El cuerpo lo cuidamos por medio de la alimentación balanceada  para mantener un peso saludable y por medio de la actividad física para vernos en forma. Ambas practicas mantienen nuestro sistema inmunológico fortalecido.

ALMA: Proviene del griego psyché en ese sentido, alma es sinónimo de psique (MENTE). El alma  comprende el conjunto de capacidades intelectuales de una persona, como la percepción, el pensamiento, la conciencia y la memoria. Es también la parte del ser humano donde se desarrollan estos procesos. En el alma están albergada las emociones, los sentimientos, la voluntad, el pensamiento humano, su creatividad, su propósito. Por ejemplo: “Matías tenía su mente (alma) puesta en su nuevo proyecto.

Debemos vibrar en positivo y mantener nuestras frecuencia emocionales elevadas con pensamientos, emociones y sentimientos positivos para mantener nuestra alma elevada y ser parte de los seres de luz en la tierra, almas vivientes con propósito de vida.

ESPÍRITU: Es la fuerza interna que nos fue dada por Dios para darle vida al cuerpo y avivar el Alma. Nuestro espíritu es el que se conecta con el ESPÍRITU SANTO DE DIOS por medio del cuerpo y el alma. Nuestro espíritu se fortalece y se leva cuando mantenemos continua comunión con Dios por medio de las oraciones, el amor al prójimo, el perdón, los actos de bondad, la armonía y la paz.  Pedro se refiere al espíritu como “el interno”, indicando que el espíritu es una persona. Pablo también se refirió al espíritu como el “hombre interior”, indicando que creía que el espíritu humano no era sólo un concepto o una fuerza, sino una persona:

“Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día” (2 Corintios 4:16, énfasis agregado).

Sin duda, el hombre exterior describe al cuerpo físico, mientras que el hombre interior define al espíritu. Entretanto el cuerpo se hace más viejo, el espíritu se renueva cada día. Nuestro Espíritu es lo que asciende a otra dimensión cuando el cuerpo deja este plano material.

Nótese de nuevo que Pablo se refiere al cuerpo y al espíritu como hombres. Así que cuando tú te imagines tu espíritu, no te imagines una nube espiritual. Es mejor imaginar una persona con una forma parecida a ti. Sin embargo, si tu cuerpo está viejo, no pienses que tu espíritu se ve viejo. Imagina como tú eras en la mejor etapa de tu vida, porque tu espíritu nunca se ha envejecido. Éste se renueva día con día.

Tu espíritu es la parte de ti que ha nacido de nuevo (si has creído en el Señor Jesucristo). Tu espíritu ha sido unido al espíritu de Dios (ver 1 Corintios 6:17), y él es el único que te guía en tanto que tú sigas a Jesús (ver Romanos 10:14).

La Biblia nos enseña que Dios también es un espíritu (ver Juan 4:24) como también lo son los ángeles y los demonios. Todos ellos tienen formas y todos ellos existen en el mundo espiritual. Sin embargo, el mundo espiritual no puede percibirse por medio de nuestros sentidos físicos. Pretender contactar al mundo espiritual con nuestros sentidos físicos, es como querer sentir las señales de radio con nuestras manos. No podemos percibir con nuestras manos las ondas de radio que viajan por una habitación, pero esto no quiere decir que las ondas de radio no estén presentes. La única forma de contactar las frecuencias radiales es por medio de la radio.

Esto también es cierto en el mundo espiritual. Aunque el mundo espiritual no pueda ser percibido por nuestros sentidos físicos, eso no significa que no existe. Sí existe, y aunque las personas no se den cuenta, ellas son parte del mundo espiritual porque son seres espirituales. Se pueden relacionar espiritualmente con Satanás (si no se han arrepentido) o se pueden relacionar espiritualmente con Dios (si han nacido de nuevo). Algunos espiritistas han aprendido a relacionarse con el mundo espiritual a través de sus espíritus, pero, al hacerlo, están contactándose con el mundo de Satanás y sus dominios, el reino de las tinieblas.

 

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